La Mona

Roba cartas del jugador anterior, forma parejas y no te quedes con la mona al final. Juega gratis contra tres bots con su propia personalidad, o cambia a la versión con carta escondida

1 jugador (contra 1–3 bots)Cartas para DosSin descargas · Sin registro

Reglas de la mesa

  1. Dos cartas del mismo valor se emparejan solas
  2. En tu turno, roba una carta del jugador anterior
  3. La mona no empareja nunca: quien se la queda acaba último
Jugadores
Modo

Cómo se juega

  1. Elige jugadores y modo, y toca «Empezar partida»: Elige 2, 3 o 4 jugadores (tú más 1 a 3 bots) y el modo: la mona clásica añade un comodín a la baraja francesa de 52 cartas; la versión con carta escondida no usa comodín y aparta una carta boca abajo sin que nadie la vea. Se reparten todas las cartas empezando por quien roba primero: en una partida de 4 con comodín, 13 o 14 cartas por cabeza.
  2. Descarta las parejas que te han tocado: Antes del primer robo, cada jugador tira sus parejas del mismo valor. Con un trío se tiran dos y se guarda una; con un póker se tiran las cuatro. Se hace solo: en nuestras partidas de prueba a 4 jugadores salen unas 13 parejas antes de que nadie robe, y la mano se queda en la mitad.
  3. En tu turno, toca una carta boca abajo del jugador anterior: Siempre robas del jugador anterior: el primero hacia atrás que aún tiene cartas. Solo ves sus dorsos, con una flecha de «Roba aquí». Toca cualquiera: si hace pareja con una de tu mano, las dos vuelan al montón de descartes; si no, se queda en tu mano ordenada.
  4. Saca una carta para engañar al siguiente: Toca una de tus cartas para sacarla un poco: todos ven qué hueco sobresale, pero no qué carta es. El mejor momento es la pausa justo antes de que un bot te robe: el honrado Bruno se lleva la carta sacada la mitad de las veces y el astuto Rufo no la toca nunca.
  5. Quédate sin cartas y mira quién se queda con la mona: Al vaciar la mano sales, y los puestos siguen el orden de salida. Cuando solo un jugador conserva cartas, la mona que no puede emparejar lo deja último. La tabla final revela los puestos uno a uno y cuenta tu racha sin quedarte la mona; «Otra partida» pasa el primer robo al siguiente asiento.

Reglas y variantes

La mona no va de ganar bazas ni de ver quién tiene la carta más alta: solo cuenta emparejar. Dos cartas del mismo valor son pareja, el palo da igual y el comodín (la mona) no empareja nunca. Como se reparte toda la baraja, la pareja de cualquier otra carta siempre está en alguna mano: cada carta que robas o se empareja al momento o te dice que su gemela sigue ahí fuera.

El sentido del robo no cambia: robas del jugador anterior, contando hacia atrás hasta el primer asiento que aún tiene cartas. Quien se queda sin cartas se salta y la flecha pasa al siguiente hacia atrás. Si en un mismo robo se quedan sin cartas quien roba y a quien le roban, el que ha sido robado queda por delante.

Sacar una carta es el único farol del juego. Cada jugador puede tener como mucho una carta sacada; se ve dónde está, pero no cuál es. Los tres bots tienen manías fijas: el honrado Bruno suele sacar la mona cuando la tiene; el astuto Rufo saca una carta normal para despistar y jamás coge la que sacas tú; la despistada Lola roba totalmente al azar. Los bots solo ven sus propias cartas y lo que hay sobre la mesa.

La versión con carta escondida se juega igual con una baraja francesa normal: no se añade comodín y, antes de repartir, se aparta una carta boca abajo. Su gemela del mismo valor ya no puede emparejar y se convierte en la mona, pero nadie sabe cuál es hasta que al final se da la vuelta a la carta apartada.

Reglas de casa y errores de principiante: con una baraja de verdad se deja un solo comodín, porque si metes los dos se emparejan entre sí y la mona desaparece. En la versión escondida hay quien aparta siempre la misma carta (una reina, por ejemplo), y así se adivina la mona desde el principio: apártala al azar. Los tres fallos típicos: tirar las tres cartas de un trío (se tiran dos), poner cara de susto al robar la mona y dejarla siempre en la punta de la mano.

Medido en 300 partidas por modalidad robando al azar: a 2 jugadores la partida acaba tras unos 8 robos en total, a 3 unos 18 y a 4 unos 32, de los que tú haces solo unos 8. Cada partida tiene su código (por ejemplo J401739204: con comodín, 4 jugadores, empieza el asiento 0, semilla 1739204); con «Copiar enlace de la partida» en el menú, un amigo abre exactamente el mismo reparto con los mismos bots.

Preguntas frecuentes

¿Qué trucos hay para no quedarse con la mona?
Es sobre todo suerte, pero saber cuándo sacar una carta y quién te roba sí cambia las cosas. Si tienes la mona, sácala justo antes de que robe el honrado Bruno: se lleva la carta sacada la mitad de las veces, más que al azar cuando tienes tres cartas o más (con dos es cara o cruz igualmente). Con el astuto Rufo haz lo contrario: nunca coge la carta sacada, así que saca una normal y deja la mona entre las que va a elegir.
¿Cómo se juega a la mona con una baraja normal?
Hay dos formas: añadir un solo comodín que hace de mona, o jugar sin comodín con la carta escondida. En esa versión se aparta una carta boca abajo al principio y su gemela del mismo valor es la que nadie puede emparejar; no sabes cuál era hasta que se descubre al final. En esta página cambias de una a otra en la pantalla de inicio.
¿Cuántos jugadores pueden jugar a la mona?
De 2 a 4 va bien, y con 3 o 4 es más divertido; con una baraja se puede jugar hasta cinco o seis. A dos, cada robo o forma pareja o cambia la mona de mano, y la partida se acaba en unos 8 robos. Con tres o cuatro la mona da vueltas por la mesa y el farol empieza a importar: aquí las partidas a 4 rondan los 32 robos, dos o tres minutos.
¿Por qué se descartan las parejas antes de empezar a robar?
Porque se reparte toda la baraja y las parejas que ya tienes no hace falta robarlas; tirarlas deja ver qué cartas buscas de verdad. Con un trío se tiran dos y se guarda una, con un póker se tiran las cuatro, y la mona no se puede tirar nunca. En las partidas a 4 de esta página salen unas 13 parejas antes del primer robo.
¿Qué prenda se le pone al que se queda con la mona?
Lo típico es una prenda ligera: contar un chiste, imitar a un animal, decir algo bonito a cada uno o barajar en la siguiente partida. Con niños funciona bien algo que no dé vergüenza, como empezar robando la próxima vez. Nada de castigos que hagan daño ni de obligar a beber: la gracia es reírse todos.
¿A partir de qué edad pueden jugar los niños a la mona?
Basta con reconocer los números y las letras de las cartas y saber que dos iguales hacen pareja, así que en cuanto un niño conoce los números puede jugar. No hay que comparar cartas ni contar puntos, por eso muchas familias la usan como primer juego de cartas para aprender a esperar el turno. Los más pequeños pueden echar unas partidas aquí contra los bots y luego jugar en casa.
¿La partida de la mona siempre termina?
Sí, y siempre queda exactamente un último con la carta sin pareja. A dos jugadores tiene que acabar, porque cada robo o hace pareja o mueve la mona; las partidas de 3 y 4 las hemos probado con 1.800 repartos fijos y todas acabaron antes de 3.000 robos. Una partida real suele durar unas pocas decenas.

Última actualización: 2026-09-28 · Guardado solo en este dispositivo